Acabo de ver la última peli de Kevin Smith, un verdadero
despropósito, un truño descomunal
de la que sólo
se salva
la actriz protagonista, Elizabeth Banks, y no
por su
actuación, sino
por su belleza.
La peli es muy
ñoña y cursi para una
comedia y de mal gusto
y soez para ser una peli
romántica (que es a lo
que más se aproxima).